Argentina podrá exportar a China 511.000 toneladas de carne vacuna con arancel de 12,5 por ciento, prácticamente el mismo volumen que ya venía enviando a ese mercado. La demanda china de carne vacuna es cada vez mayor, y constituye ya más de 30% del total del mercado doméstico de carnes, históricamente caracterizado por el predominio prácticamente absoluto de la producción porcina.

Este aumento del consumo de carne vacuna está directamente vinculado a la aparición en gran escala de la nueva clase media de 500 millones de personas con ingresos por más de U$S 45.000 anuales, cuyos hábitos alimenticios son cada vez más sofisticados, lo que implica una ingesta de carne vacuna de alta calidad.
Ante esta situación, las autoridades chinas han optado por alentar el desarrollo doméstico de esta ganadería.
Por eso han establecido una política proteccionista de cuotas y aranceles:
En el caso específico de la Argentina, el Ministerio de Comercio le ha impuesto un cupo de 511.000 toneladas, que debe crecer 2% anual, lo que implicaría disponer de un mercado de 532.000 toneladas en 2028; y todo esto con un arancel de sólo 12.5%.
Víctor Tonelli, uno de los mayores expertos en ganadería de la Argentina, señaló que en los últimos 5 años el mayor volumen exportado de carne vacuna ascendió a 574.000 toneladas en 2024, en tanto que alcanzó a sólo 545.000 toneladas en 2023, y se reduciría a poco más de 500.000 toneladas en 2025.
Dicho de otra manera, los intereses argentinos en materia de carne vacuna prácticamente no se ven afectados por el cupo impuesto por China, de modo que el arancel excepcional de 55% que se impondría por encima del cupo no afecta en modo alguno a la Argentina.
En este aspecto los grandes perjudicados por las nuevas medidas son Australia en 1er lugar, Brasil y EE.UU, en tanto que la Argentina es más bien un país favorecido por las autoridades de Beijing en términos relativos a los otros protagonistas.
La República Popular, en suma, tiene una actitud muy positiva respecto a las carnes argentinas, y en general hacia todas las exportaciones agroalimentarias del país, porque hay que sumarles las 33.000 toneladas de trigo que fueron embarcadas en el puerto de Timbúes, Santa Fe con destino a Shanghai, y la compra de U$S 1 millón de porotos de soja adicionales provenientes de la zona núcleo.
China, para defender a su producción doméstica, podría haber optado por las carnes brasileñas, después de todo, Brasil es parte de los BRICS y la Argentina notoriamente ajena a esa alianza geopolítica.
En síntesis, la producción agroalimentaria argentina tiene para el gobierno chino un carácter prioritario, y esto se debe a la absoluta complementariedad que tiene su producción con la economía agroalimentaria del país.















