Autoridades de China suspendieron las importaciones de carne provenientes del frigorífico ArreBeef, tras detectar presuntamente la presencia de cloranfenicol, un antibiótico prohibido en el comercio internacional. La situación derivó en gestiones por parte del organismo sanitario argentino y la Cancillería para intentar revertir la medida.

Estos episodios se producen en un contexto de cambios en la estructura y funcionamiento del Senasa, impulsados por el Ministerio de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger. Desde distintos sectores agroexportadores se advierte que eventuales modificaciones en los mecanismos de control podrían impactar en la capacidad de cumplimiento de los estándares internacionales.
Entre los aspectos señalados se encuentra la revisión de sistemas vinculados a la certificación y trazabilidad de productos, considerados clave para garantizar la calidad sanitaria y la confianza en los mercados externos.
Especialistas del sector destacan que los controles sanitarios no solo se aplican sobre el producto final, sino que abarcan toda la cadena logística, incluyendo transporte, almacenamiento y análisis de laboratorio. En este sentido, subrayan que cualquier inconsistencia puede derivar en rechazos comerciales.
El tema adquiere relevancia adicional considerando el volumen de exportaciones que se canalizan a través del complejo portuario del Gran Rosario, uno de los principales nodos agroexportadores del país.
Por su parte, referentes del sector agropecuario, como Nicolás Pino, han señalado la importancia de sostener estándares sanitarios adecuados para preservar el acceso a mercados internacionales, en un escenario donde países y bloques comerciales continúan elevando sus exigencias, en algunos casos basadas en recomendaciones de organismos como la Organización Mundial de la Salud.















